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Flora y fauna

 

CUANDO LA NATURALEZA ASOMA POR LA PUERTA DE TU ALOJAMIENTO

 

La intensa naturaleza de Valle, con bosques caducifolios y bosques de coníferas, alternados con prados alpinos y subalpinos, y bellos tramos fluviales o lagos, está en cada paso y con solo abrir la puerta del lugar donde el visitante esté alojado. El curso del río Garona vertebra el valle principal y sus afluentes aportan no solo sus aguas sino también otros valles laterales que justifican el nombre, derivado de una lengua vasca antigua que se hablaba en varios puntos del Pirineo hasta los siglos XII-XIII, con el que se ha denominado este bello rincón del Pirineo: Val d'Aran (valle de valles).

Su orientación hacia el norte, con una orografía de alto relieve y el clima atlántico del que disfruta, a pesar de estar en un país mediterráneo, proporcionan al Valle un índice de precipitaciones muy por encima de la media de otras regiones pirenaicas y de la Península ibérica, y hace que albergue ecosistemas con características especialmente buenas para algunas especies de gran interés, como el oso pardo, gran variedad de micromamíferos, el amenazado cavilat, o el mismo quebrantahuesos.

Los amantes de la botánica encuentran en Val d'Aran alguna de las flores alpinas más bellas y difíciles de encontrar, como la orquídea Nigritela en la zona del valle de Mulheres; o de alto valor terapéutico, como la Árnica montana, en varias zonas del entorno de Colomès; además de exóticas flores carnívoras como la Drosera (en prados alpinos) o la Viola d'Aigua (en los cursos de agua más limpios). Pero también alberga comunidades vegetales microscópicas que son auténticos endemismos y que se han localizado en determinados lagos glaciares del entorno del Parque Nacional d'Aigüestortes, y que son objeto de estudios científicos desde hace años.


Diferentes variedades de musgos y helechos que requieren niveles muy altos de oxígeno y de calidad ambiental ponen de manifiesto el alto valor ecológico de los bosques araneses, y embellecen todavía más los impresionantes abetos (Abies alba), hallas (Fagus sylvatica) o carvallos (Quercus robur) que acompañan el interminable fluir de las aguas de los ríos del Valle. El grado de humedad y las características geomorfológicas de Aran permiten también que en sus bosques nos pueda sorprender a menudo la presencia de un arbusto tan bello como amenazado, como es el popular acebo (Ilex aquifolium), cuyo consumo para decorar las fiestas navideñas hizo que se tuviera que proteger en todas las regiones alpinas.

Los insectos tienen también un papel clave en los ricos ecosistemas del Valle, no solamente por ser abundante fuente de alimento para otras especies situadas en escalafones más altos en la cadena trófica de la pirámide ecológica, como las aves y muchos micromamíferos, sino por su papel descomponedor en el subsuelo, e incluso por su belleza. Además de un gran número de mapriposas de gran belleza, destaca un insecto endémico cuyo nombre, Rosalia alpina, no hace sospechar su poder transformador de la madera muerta de hallas y abedules de los bosques más maduros. También entre los reptiles encontramos endemismos que muestran la riqueza de la biodiversidad de Aran, como la lagartija aranesa (Lagocerta aranensis), o el tritón pirenaico (Calotriton asper), que habita en las frías aguas de las partes más altas de los ríos.

En los prados subalpinos y las paredes escarpadas del medio y del bajo Aran, en el entorno de las minas Victoria y de las minas Margalida, las aguas ferraginosas y la abundancia de ungulados son el lugar preferido del sorprendente quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), cuyo vuelo en circulos nos puede sorprender por la carretera de subida hacia Arres, pudiendo ver con facilidad el intenso color naranja de su pecho, que logra bañando sus plumas en esas aguas teñidas por los metales. Otras grandes rapaces, como la majestuosa águila real (Aquila chrysaetos), los temporales milanos negro (Milvus migrans), milano real (Milvus milvus) o el alimoche ((Neophron percnopterus) serán también fáciles de observar en sus vuelos circulares en busca de presas o carroña.

Más difícil será observar al ágil azor (Accipiter gentilis) desafiando las ramas de los árboles en su ágil vuelo entre los bosques caducifolios, o a la escondidiza chocha perdiz (Scolopax rusticola) entre los frescos abetos. También hará falta mucha paciencia y buenos prismático para observar al mítico pico mediano (Dendrocopos medius), cuyos colores y ruido al taladrar los árboles confundiremos seguramente con otros picos parientes pero no tan amenazados de extinción. La gran cantidad de pequeñas aves forestales que concentran los bosques de Aran convierten con sus cantos los itinerarios de senderismo en una bonita aventura acústica, no solo para los amantes de la ornitología sino para cualquiera.

Cada estación del año tiene su encanto en el Valle y se pueden observar especies de flora y fauna distintas, dependiendo de las migraciones en las aves, de las hivernaciones en algunos mamíferos, o de la floración en las plantas. Será en verano cuando nos sorprenderá alguna coqueta marmota (Marmota marmota) observándonos desde detrás de alguna roca en los prados alpinos, o en la temprana primavera cuando descubriremos la presencia de numerosos mamíferos a través de sus huellas en las últimas nieves, en otoño cuando se nos cruzará alguna manada de grandes machos de ciervo rojo (Cervus elaphus) con sus cuernos desarrollados al máximo y en plena berrea, y en invierno cuando tendremos tal vez la inmensa suerte de observar el paso de la amenazadísima perdiz blanca (Lagopus muta), desde lo alto de uno de los telesillas de Baqueira, de Beret o de Bonaigua. La mejor opción es siempre hacer la excursión o salida acompañados de alguno de los guías especializados del Valle, que sabrán adaptar el itinerario a las condiciones físicas y exigencias del visitante, llevarán material de utilidad, como prismáticos o tele-objetivos, y saben donde y cuando y cómo observar a cada especie.

 

FAUNA


OSO PARDO

El oso pardo (Ursus arctos) tiene en los bosques del Bajo Aran su lugar preferido en el Pirineo central, y en ocasiones se pueden encontrar sus huellas en las últimas nieves primaverales o arañazos con sus cinco garras marcadas en algún árbols. Este mamífero plantígrado se alimenta de bayas silvestres, peces, carroña y raras veces caza presas grandes.

PICO MEDIANO

Una de las especies más amenazada de la familia de los pájaros carpinteros, que encuentran en los bosques caducifolios araneses su hábitat favorito, y uno de los pocos lugares de la Península ibérica donde se puede observar. Hace sus nidos en troncos de árboles viejos, pero hace muchos agujeros en el mismo árbol y en otros cercanos para confundir a sus depredadores. Su “gorro” rojo en la coronilla de la cabeza le distingue de otros parientes.

RENACUAJOS

En primavera, las aguas que encharcan los caminos tras el deshielo y con las lluvias de abril forman el hábitat ideal para que las larvas de diferentes anfibios y reptiles se desarrollen y aparezcan los cabezones y renacuajos. Cuando realizamos un itinerario por los senderos del Valle conviene observar las charcas que aparecen por el camino, porque podremos ver fácilmente cabezones de salamandra común (Salamandra salamandra) o del escaso y amenazado tritón pirenaico (Euproctus asper), pues no es fácil distinguirlos.

 

FLORA


HEPÁTICAS

La hepática nobilis florece tempranamente en marzo y vive siempre en lugares sombríos, desde los bosques montanos hasta los 2500 metros de altitud, sus flores pueden ser blancas o lilas y desde antiguo se le atribuyen propiedades curativas para el hígado.

NARCISOS

Los narcisos son plantas ranunculáceas cuyas flores amarillas son las primeras en aparecer en marzo en los caminos y en paredes de sus márgenes, llegando a formar bellísimos tapices cuando todavía no hay floración y los árboles caducifolios apenas tienen los primeros brotes.

FARFARA O PATA DE ASNO

La Tussilago fárfara es fácil de identificar entre muchas especies parecidas, por su tallo carnoso y rojizo. Sólo florece al empezar la primavera, en lugares húmedos y márgenes de caminos, incluso removidos, y se dice que la infusión de sus flores y hojas son un buen remedio para la tos.