En Les y en Artíes se conserva la tradición de quemar un abeto la noche más larga del año, la del solsticio de verano, en vísperas de San Juan. Se trata de una costumbre milenaria que se cristianizó, pero cuyos orígenes se sitúan en una tradición céltica.

El itinerario que arranca al final de la calle donde actualmente está situada la Oficina de Turismo de Vielha y sube, en paralelo al río Nere, hacia el Puerto de Vielha por encima del túnel, también está envuelto en una leyenda que explica la dedicación de la iglesia parroquial a Sant Miquel.

El macizo de la Maladeta y el Aneto están íntimamente ligados a Val d’Aran y desde la Artiga de Lin o por los caminos de sierra de Horno se puede llegar en bellos pero duros itinerarios a pie.

Existen indicios de veracidad en algunas de las leyendas del Valle, como la del Gigante Mandrónius, que aseguran luchó contra los romanos invasores. Vivía escondido en una cueva en las cercanías de Betlán, y acabó sus días en Garòs, donde ordenó a sus hombres que cavaran su fosa.

La más bella leyenda que cuentan los ancianos del Valle fue real como la vida misma y tuvo lugar en Bausén (Bajo Aran) a principios del siglo XX. En aquel tiempo la Iglesia todavía tenía un gran poder sobre la vida de los feligreses.