Pònt d'Es Bòrdes-Arró-Benòs-Begòs

Es Bòrdes | Arró | Benòs | Begòs

Datos técnicos

Dificultad: Fácil

Tipo: Circular

Longitud: 3,9 km

Tiempo: 1h 45′

Desnivel: 180m

Descripción

El punto de partida de esta excursión es el pueblo de Es Bòrdes, aunque concretamente en el cruce de entrada al pueblo en la carretera N-230. Podemos estacionar allí el vehículo, junto a la caseta de la parada de autobús. Cruzaremos la carretera para tomar el camino que vemos claramente enfrente, al lado de una casa. Tras una pequeña subida, cogeremos el camino más estrecho que sale a la izquierda y que indica a Arró. Es agradable de caminar, a la sombra de los robles y prácticamente sin desnivel.
Salimos a la carretera de acceso al pueblo y seguimos por ella, entrando por una calle cementada en subida, para girar hacia la derecha, pasando delante de la iglesia de San Martín (de 20 a 30 min.) Pronto la calle se transforma de nuevo en un camino por el que progresamos y continuando de frente donde hay una indicación de donde venimos (Arró) llegamos a Benós (de 25 a 35 min.) por la ermita de San Juan.

Por las calles de la parte alta de Benós, vemos subir la carretera hacia Begós, que podemos evitar cogiendo el camino antiguo en subida hasta la última recta asfaltada que da acceso al pueblo.

Llegamos a Begós (de 15 a 20 min.) y visitamos su pequeña pero interesante iglésia de Sant Roc, de origen romànico, con aportaciones posteriores en estilo gótico y barroco. A poca distancia se levanta la casa Socasau con su torre del siglo XIX. Desde allí se goza de una panorámica excelente con vistas al valle de la Artiga de Lin y sus grandes montañas: Malh des Pois, también conocido como La Forcanada y el Malh dera Artiga, con la cumbre del Aneto detrás.

Deshacemos el camino hasta Benós (10 min.) y desde la parte posterior de su iglesia de San Martín tomamos un bonito camino empedrado en bajada hasta el punto de inicio (10 min.)

La mayor parte del recorrido es por caminos a la sombra de robles y avellanos.

Recomendaciones:

Esta excursión nos muestra todo un entramado de antiguos caminos, delimitados por muros construidos con la piedra original del lugar, creando bancales que fueron cultivados hace siglos. Eran las vías que más se transitaban a pie entre pueblos, cuando no existía la circulación rodada.