Vuelta por el Valle de Conangles

Valle de Conangles

Datos técnicos

Dificultad: Fácil

Dificultad técnica:S2

Modalidad: Raquetas

Longitud: 7,5 km

Tiempo: 2h30

Desnivel: +450

Clase terreno de aludes: Simple

Descripción

Este itinerario circular adecuado para hacer con raquetas nos permite, sin demasiada complicación técnica, disfrutar de la belleza del hayedo de Conangles vestido de invierno. Al adentrarnos en el valle y levantar la cabeza, descubrimos un espectacular circo formado por montañas agrestes e imponentes. Aunque a menudo el viento de Port nos incomoda en la vertiente sur, el valle de Conangles queda relativamente protegido y nos permite realizar esta vuelta con seguridad, incluso en días de viento y/o visibilidad reducida.

Partiendo del Refugio de Conangles, seguimos la pista forestal en dirección norte por dentro del hayedo. Al cabo de 1 km, salimos del bosque y cruzamos el barranco de Conangles por un puente de hormigón. Abandonamos la pista y remontamos los prados de pendiente suave en dirección norte hasta encontrar la pista forestal que proviene del Hospital de Vielha. Seguimos esta pista en dirección este hasta el lugar donde confluyen los barrancos del lago Redon y Conangles. Cruzamos uno y otro barranco por vados de hormigón y seguimos la pista que entra de nuevo en el hayedo de la umbría de Conangles. Tras un primer rodeo, el rumbo es básicamente hacia el este. Cuando los abetos y los pinos toman protagonismo al haya, el bosque ya no es tan denso y se abren los primeros claros: nos encontramos justo debajo de los contrafuertes del Tuc de Contesa. Aquí evitaremos exponernos a los canales norte de esta montaña y a través de claros y terreno llano intentaremos cruzar hacia la vertiente solana del valle, donde el terreno es más abierto y menos expuesto. A partir de aquí, iniciamos el regreso, valle abajo en dirección oeste. Volvemos a adentrarnos en el hayedo y continuamos por la derecha del barranco de Conangles hasta encontrarnos de nuevo con el barranco del lago Redon. Ahora nos tocará cruzarlo sin vado buscando algún puente de nieve o lugar con el caudal más bajo. Enseguida encontramos la traza de subida que cómodamente nos lleva de nuevo al refugio, nuestro punto de partida.