Existen indicios de veracidad en algunas de las leyendas del Valle, como la del Gigante Mandrónius, que aseguran luchó contra los romanos invasores. Vivía escondido en una cueva en las cercanías de Betlán, y acabó sus días en Garòs donde ordenó a sus hombres que cavaran su fosa.

A mediados del siglo XX un vecino de la zona que estaba sembrando patatas encontró los restos de un esqueleto de gran estatura. Aseguran que durante años la imponente torre de la iglesia de Garòs guardó la calavera que se atribuyó al Gigante Mandronius. Algunos guías araneses incluyen en sus itinerarios culturales la visita a la cueva donde vivió el bondadoso Gigant Mandrónius, y explican detalles de su bonita historia.